jueves, 16 de julio de 2009

Los Fragmentos de la Vida


Los Fragmentos de la Vida

Entrevista a Gabriel Conlledo por Gabriela Del Cid Figueroa

A sus veintiún años, Gabriel Conlledo es reconocido por la publicación de su libro Fragmentos, el cual es una recopilación de los momentos más importantes de su vida y de sus sentimientos. Sus amistades cercanas lo describen como noble, dulce, caballeroso, reservado, tímido y la característica que más resalta: le pone el cien por ciento a todo lo que hace.

Después de varias conversaciones por teléfono para ponernos de acuerdo, la noche del domingo trece de julio, Gabriel me recibió en su apartamento, el olor a nuevo es lo que más recuerdo de esa noche: lleva viviendo solo durante dos semanas. Me abrió la puerta con una mirada expectante y con una sonrisa tímida; cuando entré, me recibe la televisión prendida con un juego de Play Station en pausa. Se disculpó por el apartamento vacío, acomodó un sillón de la sala para que pudiera sentarme y la entrevista inició.

¿Quién es Gabriel Conlledo?
Soy un joven chileno-guatemalteco. Nací en Guatemala, pero mi mamá es chilena, entonces básicamente todas las enseñanzas que tengo, cultura y tradiciones, se las debo a ella. Por otro lado, vivo solo, trabajo como gerente administrativo en una empresa que alquila maquinaria para empresas constructoras y en una desarrolladora de proyectos. Estudio Administración de Empresas en la Preston University.

¿Cómo se inició en el mundo de la literatura?
Yo siempre he sido bastante introvertido, tímido, tiendo a reservármelo todo, entonces como a los trece años fue que empecé a agarrar un papel y escribía lo que sentía; después empecé a hacer poemas y cosas así. Nunca los mostraba, sólo los escribía, ni siquiera los leía, los rompía y los tiraba; simplemente era mi forma de desahogarme, hasta que llegué a la Universidad del Valle a estudiar por un tiempo Ingeniería Civil. En una clase, la profesora dijo que si teníamos algún poema, lo entregáramos para puntos extra; saqué un “fajo” y se los entregué, entonces ella me motivó para seguir escribiendo.

¿Cuáles son sus influencias?
Mi forma de escribir no se la atribuyo a nadie; es mi forma de expresarme. Si le pregunta a cualquier persona que me conoce cómo soy, le responderán que yo casi no hablo, salimos y estoy callado, entonces la forma en que digo las cosas es escribiendo, aunque debo decir que sí me gusta leer.

¿Tiene alguna técnica?
Depende de qué esté escribiendo. Por ejemplo, con los poemas de mi libro Fragmentos, si sentía algo, me sentaba, lo escribía y en cuestión de cinco a siete minutos ya había terminado un poema. O sea nunca me gustó escribir un pedazo y a los dos meses terminarlo, porque ya no es la misma sensación que se tenía al principio. Si se me ocurría algo, lo escribía en el celular como mensajito, si estaba en un restaurante, lo escribía en una servilleta y en mi casa lo juntaba todo.

Hablando de su libro Fragmentos, publicado en julio del año pasado, ¿qué me puede decir sobre éste? ¿Ha tenido alguna retroalimentación?
Sí, pero obviamente siendo el escritor, lo que recibo es “está muy bonito”, y obviamente ya no escucho lo que las personas comentan entre ellas, que para mí es lo más importante, la crítica. Lo que me han dicho es que está re bien para ser mi primer libro, que el poema que puse de introducción es excelente, también la forma de terminarlo, ya que le agradezco a la persona que lo leyó por medio de un poema.

¿Por qué Fragmentos?

Porque de cierta forma, yo puse algo de mí allí, en cada poema, entonces cada uno es un pedazo de lo que yo soy. Obviamente, no en la totalidad, pero uno intenta expresar lo más que se puede. Además, el significado que usted le va a encontrar cuando lo lea, es completamente diferente al significado que yo le dé. Cada uno tiene experiencias diferentes y en el momento en que lo lea, puede que hoy signifique algo y dentro de cinco años, sea otra cosa.

En su libro Fragmentos, toca el tema del amor, entre otros, ¿Podría decirse que es una especie de autobiografía?
Sí, todo lo que siento lo escribo, entonces, cualquier experiencia que haya tenido, sea buena o mala, la voy plasmando en algún momento en lo que escribo y en algunas ocasiones la persona que estuvo involucrada conmigo por así decirlo (risas), se reconoce en esos poemas.

¿Qué otros temas son tocados en su libro?
Muerte, vida, libertad. En el último segmento del libro está lo más filosófico que llegué a tocar. Conceptos de libertad, lo que era la sociedad para mí. Talvez no sea muy claro, porque en un poema uno no puede venir y expresar todo lo que tiene en la mente, pero de alguna forma está plasmado allí. Yo pienso que en un solo poema se pueden tocar muchos temas.

¿Tiene otro proyecto en mente?
Sí, pienso publicar un segundo libro de poesía y más adelante una novela.

Para un joven como usted, ¿qué significa pertenecer al mundo de la literatura en un país como Guatemala?
Es un poco difícil en ese sentido, o sea, yo nunca esperé y nunca he esperado llegar a hacer mi vida en base a la escritura, yo lo hice porque a mí me gusta, es mi motivación. Cualquier cosa que me haga feliz, yo la voy a hacer. Esa es parte de la filosofía liberalista que yo manejo, cada quien debe hacer lo que lo hace feliz. Entonces a mí me gusta escribir, y si hay alguien que quiera leer lo que yo escribo, mejor todavía, pero aquí en Guatemala, nunca me había puesto a analizarlo en ese sentido, yo escribo porque me gusta, es mi forma de pensar, pero como anécdota: la vez pasada, estaba entrando a Pradera Concepción y la persona que entrega los tickets me reconoció, el había leído uno de mis poemas, pero me impresionó porque es una persona de bajos recursos. Yo nunca hubiera creído que alguien así me fuera a reconocer. Talvez en Café Barista, alguien que se me hubiera acercado a que le firmara el libro, eso sí me lo hubiera esperado, pero la persona que me entrega los tickets todos los días, me impresionó, la verdad. Yo creo que es una cuestión muy cultural, cambiarlo va a ser muy difícil, ya está en la mentalidad de las personas el no leer y de aquí en unos años yo ya no voy a estar, de repente cuando eso ya sea costumbre aquí en Guatemala.

Aquí, las personas (hablando per cápita) no leen ni un libro al mes, mientras que en Dinamarca, se leen tres libros al mes, por persona. Lo que se lee aquí son los titulares de los periódicos amarillistas.

Hablando de Guatemala y su cultura, ¿cómo estuvo el apoyo que recibió cuando decidió publicar su libro?
Hay unas personas que sí me apoyaron. Hay que mencionar a mi familia, obviamente, maestros de las universidades, menos la Marroquín, por mi forma de escribir. Hablando de Prensa Libre, no recibí el apoyo que me hubiera gustado. Creo que si hubiese sido un futbolista, me hubiesen puesto en primera página (risas). Prensa Libre mandó a personas de Guate2Night a tomar fotos del evento, pero a mí me pareció como que me hubieran mandado una bolsita de McDonald’s (risas) nada que ver. Por otro lado, con las librerías, por ejemplo, De Museo, no trabaja con escritores guatemaltecos y es realmente “shockeante”, si están en Guatemala, deberían de apoyarnos. Sophos estuvo excelente, impresionante, me estuvieron llamando para que llevara más libros. Artemis Edinter, no los critico, porque es un negocio para ellos, obviamente, pero el libro tiene que ser lucrativo para poder venderlo, entonces uno tiene que mantener ciertas ventas al mes con ellos para poder tener el libro allí. Los primeros meses, yo estaba feliz, uno entraba a Artemis y el libro estaba enfrente, entre los cien más vendidos, pero cuando ya se calmó todo, me llamaron y me dijeron que los fuera a traer. La verdad duele que sean así, tan indiferentes.

¿Y qué me puede decir de la editorial?
Fui yo (risas). Es difícil, porque encontré varias editoriales aquí, pero no quise trabajar con ellos porque no tenían la calidad que yo quería, entonces decidí hacerlo por mi cuenta y trabajar con editoriales extranjeras es mucho más complicado, porque por ejemplo Norma, no trabaja con poetas que no sean del país donde tengan una sede. Y las editoriales españolas sólo trabajan con pedidos, o sea, si a mí no me pidieron que hiciera el libro, no les interesa. Ahorita estoy buscando una, pero está difícil.

¿Qué tanto influiría la situación actual en el mundo entero en su forma de escribir?
Sí influye y bastante, ya que como yo escribo todo lo que siento, se refleja en mis poemas. Por ejemplo, la recesión, de alguna forma me está afectando a mí, entonces eso puede afectar la forma en que percibo las cosas. Que yo lo ponga explícito en mis poemas, no lo creo, no es mi temática, no es algo de lo que yo escribiría. Yo nunca manejo tiempos, nunca manejo entornos, creo que eso es más notorio en mi novela.
Conociendo a Gabriel Conlledo por medio de juego de palabras:
Blanco o negro: Blanco
Rosa o girasol: Rosa.
Frío o calor: Frío
Café o chocolate: Chocolate
Pepsi o Coca: Coca
Hamburguesa o enchilada: Hamburguesa
ESPN o Discovery Channel: Discovery Channel
Rojo o Crema: Crema
Barca o Real: Barca
Zelaya o Micheletti: Micheletti
Israel o Gaza: Gaza
Otto Pérez Molina o Álvaro Colom: Otto Pérez Molina
Albert Einstein o Beethoven: Beethoven
Corín Tellado o Víctor Hugo: Víctor Hugo
Marco Antonio Flores o Julio Cortázar: Julio Cortázar
Rock o Jazz: Rock
Derecha o Izquierda: Derecha

Miguel Ángel Asturias: Escritor.
Martin Luther King: Sueño.
Oscar Wilde: Gay.
Walt Disney: Diversión.
Harry Potter: Ridículo.
Federer: Campeón.
Hitler: Narcisista.
Segunda Guerra Mundial: Histórico.
Ignorancia: Común.
Arma: Guerra.
Violencia: Entorno.
Tatuaje: Tabú.
Celular: Adicción.
Cebolla: Rica.
Pepián: Rico.

Después de la amena e interesante entrevista que tuve con Gabriel, era evidente que, además de tener un gran talento, de ser una persona con una gran capacidad intelectual y un potencial muy grande para llegar a ser un escritor renombrado en nuestro país, posee una calidad humana increíble.

Todo esto se refleja no sólo en su forma de escribir sino en su personalidad, pues durante el tiempo que duró la entrevista, nunca nos encontramos en una situación de tensión o de incomodidad. A pesar de su timidez, nos olvidamos de la grabadora y se formó un ambiente de diálogo, un coloquio, en el cual tocamos puntos en común, vivencias, anécdotas y hasta una cena preparada por él, en lo que me adentraba en la esencia de su trabajo. Por todo esto, se me hizo evidente cómo plasma cada parte de su ser en su libro Fragmentos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario